jueves, 24 de mayo de 2018

GOBIERNO DE OCUPACIÓN


Estamos en guerra. El delegado norteamericano para la Republica Argentina, Mauricio Macri, pierde legitimidad, su imagen se deteriora, cae en las expectativas electorales.
¿Cómo podemos aprovechar el tiempo que le queda? piensa el Departamento de Estado norteamericano ¿En dónde podemos avanzar territorialmente? se pregunta el Almirante Kurt W. Tidd, máxima autoridad del Comando Sur, mientras patrulla el Atlántico.

Instalar de modo urgente bases norteamericanas y acuerdos coloniales con los británicos antes de que vuelva el “populismo”. Volver irreversible la colonización. Básicamente porque estamos en guerra y necesitamos de sus Recursos Naturales. Este puede ser a groso modo el pensamiento del imperio.

Vayamos al punto. Este gobierno no es lo mismo. No es simplemente un gobierno neoliberal. El proceso de extranjerización de un país puede tardar décadas y darse por varias etapas, en varios aspectos de su economía. Pero cuando la extranjerización es directamente sobre el territorio se llama ocupación.

Desde la dictadura genocida en Argentina se dio un profundo proceso de apertura comercial y destrucción del aparato industrial nacional. Si bien los militares conservaron algunas de sus joyas para evitar internas en las fuerzas, la financiarización de la economía argentina arranca con la dictadura pro norteamericana de Martínez de Hoz. Fue luego durante la democracia cuando  más se deterioró la estructura industrial nacional. Básicamente porque el mito fundante de esa democracia fue la derrota militar en Malvinas. Los festejos del retorno democrático coinciden con una sombra en el espíritu nacional. La sombra de los caídos. La oscura presencia del opresor victorioso a pocos kilómetros de la nación.

Toda derrota bélica se paga. Y como toda guerra los vencidos deben firmar las pautas de rendición. Desde Versalles a esta parte  se sabe que la imposición del sistema político de gobierno, la deuda y fundamentalmente la destrucción de la industria bélica del país vencido son clausulas fijas. Y también es bien sabido que el motor de toda industria nacional es de origen militar. Sin altos hornos, sin acerías, sin Fabricaciones Militares la industria nacional tiende a desaparecer. Y sin industria no hay trabajo. Y sin trabajo hay desocupados.

Conclusión: Los desocupados de la República Argentina son el resultado de la derrota en Malvinas. La rendición implicó la desindustrialización.

¿Cómo podemos ser tan cándidos de suponer que un país puede crecer, estructurarse en un proyecto de nación, engrandecer su industria y distribuir su población teniendo enfrente una base militar enemiga a 500 Km?

¿Alguien puede ponerse de pie con una bota aplastándole la cara?

Las privatizaciones menemistas completaron el escenario. En ese momento fueron los servicios públicos vendidos al extranjero como joyas de la abuela. El proceso de extranjerización avanzaba en el sentido de controlar el flujo económico, de direccionar la riqueza monetaria nacional hacia afuera.

El primer país del mundo que privatiza su empresa petrolera. La venta de YPF corona el proceso de extranjerización de la economía nacional.
Pero hay algo más para privatizar aun.

El aumento exponencial de la población mundial en los últimos 50 años y el incremento descomunal de la industrialización hacen evidente el escenario que Juan Domingo Perón pronosticara ya en 1953. El mundo estará ávido de comida y materia prima. Sin integración regional seremos pasivos observadores del saqueo a nuestras naciones. Es lo que estamos viviendo.

Cuando se trata de esta nueva forma de privatización sobre los Recursos Naturales hay que tener en cuenta algunas diferencias con respecto a las privatizaciones del flujo económico.

No se trata de flujo en este caso, sino directamente de stock, es decir, toda empresa que se instala en nuestro país para extraer un recurso natural controla a su vez una porción de territorio. Lo que se privatiza en este caso es el territorio mismo.

Pero nos hicimos los desentendidos con este proceso de extranjerización territorial y sus protagonistas transnacionales como Barrick Gold, Chevron y Monsanto. El ingreso de divisas y las fuentes de trabajo justificaron la colonización.
Ahora la cosa pasó a castaño oscuro.

¿Cómo no despertó alarma en civiles y militares un presidente que niega en su asunción jurar por la Patria?
¿No es acaso el patriotismo un valor ineludible para ejercer la Primera Magistratura? ¿Para ser Comandante en Jefe?

Frente a las Islas Malvinas hay un territorio hermoso, pleno en diversidad genética, en recursos naturales y agua dulce del más excelso nivel.
Esas tierras patagónicas son ocupadas por terratenientes británicos, oh casualidad, de la misma nacionalidad de los que usurpan las Malvinas.

Pero por si fuera poco tal grado de indignidad, han tenido estos terratenientes el aval para construir en Sierra Grande, Playas Doradas, Provincia de Rio Negro, un aeropuerto privado. No para avionetas. Una pista de aterrizaje de las dimensiones del aeroparque Jorge Newbery. Repito: Un magnate británico tiene frente a las islas Malvinas un aeropuerto privado con capacidad logística militar.

¿Qué dijo el presidente de la nación, Mauricio Macri, cuando fue increpado en una conferencia de prensa sobre el asunto? No pasa nada, Lewis es mi amigo.
Eso tampoco indignó a los argentinos.

El 11 de enero de 2017, a través del decreto 29/2017, el presidente Mauricio Macri facultó al Ministerio de Finanzas a tomar deuda por 20.000 millones de dólares y definió la jurisdicción a favor de tribunales en Nueva York y Londres. Acto seguido, dejó constancia de la renuncia de la Argentina a la Inmunidad Soberana y excluyó de este desistimiento a las reservas del Banco Central, los bienes diplomáticos, la herencia cultural, los depósitos bancarios y otros medios de pago. 

Sin embargo, el decreto nada dice en su cuerpo de los bienes comprendidos en el artículo 236 del código civil. Se termina incluyendo expresamente como prenda a los Recursos Naturales, en caso de que Argentina no pueda afrontar el pago de intereses o del capital de deuda. Los Recursos Naturales, es decir el territorio mismo de la Nación, como garantía de la deuda.

El articulo 236 habla de las minas de oro, plata, piedras preciosas, sustancias fósiles (petróleo, carbón y gas). También Lagos no navegables y todos los bienes adquiridos por el Estado Nacional. Es decir que la guita es lo que menos le importa. Están más bien ávidos de riqueza. De riqueza natural.

 A fines de Mayo del año 2016, Macri envía a EEUU una delegación del Ministerio de Defensa con el objetivo de desarrollar cooperación militar. ¿Dónde será esta cooperación norteamericana? En la Triple Frontera y en Ushuaia, lugares de acceso a las máximas reservas de agua dulce de Argentina, el acuífero Guaraní y la Antártida. 

Debajo del continente Antártico se encuentran además los mayores yacimientos hidrocarburiferos de la región y una gran cantidad de minerales altamente estratégicos. El Acuífero Guaraní es la tercera reserva de agua dulce de la humanidad. Lo nuestro sí que es cooperación.

El 2 y 3 de Mayo de 2018 las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos ingresan a la Argentina bajo la excusa de realizar ejercicios militares conjuntos en el territorio nacional, pese a que el Congreso no lo autorizó.

Desde el 1 de septiembre de 2017  hasta el 31 de agosto de 2018 el “Programa de Ejercitaciones Combinadas” CORMORAN permitirá a los militares norteamericanos pasear por Trelew y Bahía Blanca sin problemas.

El 14 de Mayo de 2018 Argentina y Reino Unido firman un memorándum de entendimiento para la cooperación científica en la Antártida. También se marca un camino para un posible acuerdo pesquero en el Atlántico Sur. ¿Cómo puede el Reino Unido arrogarse el derecho de investigar la Antártida y pescar en el Atlántico Sur? Pues ocuparon las Islas Malvinas masacrando soldados argentinos, ese es su derecho. Desde ahí se sienten dueños de toda la proyección territorial de su base militar.

A poco más de 600 km de las islas Malvinas la empresa británica Echo Energy PLC anunció la perforación del primero de sus pozos petroleros en la Provincia de Santa Cruz. La legislación prohíbe a cualquier empresa tener actividades en Zonas de Seguridad Nacional. Imagínese si se lo permiten a una empresa nada menos que británica.

En un acto de generosidad el Comando Sur de los EEUU dona al gobierno de la provincia de Neuquén la construcción de una base con fines humanitarios. En la web del organismo militar norteamericano se puede leer “aprovechar las capacidades de respuesta rápida, la colaboración de naciones socias y la cooperación regional dentro de nuestra área de responsabilidad para apoyar los objetivos de seguridad nacional de los EEUU, defender los acercamientos sureños de los Estados Unidos y promover la seguridad y la estabilidad regional.”

En cristiano, que debemos entregar nuestro territorio para apoyar los objetivos de seguridad de los EEUU. Descuidar nuestra seguridad nacional por la de ellos. Casualmente la base humanitaria está a pocos kilómetros de Vaca Muerta, el mayor reservorio de Shale Oil de la Argentina, explotado por la norteamericana Chevron. No se nos vaya a ocurrir rescindir el contrato con la petrolera. Ahí vamos a recibir todo el peso de la “ayuda humanitaria”.

Es a las claras un gobierno de ocupación. No alcanza con identificar cual es su orientación ideológica. Basta con ver como colabora en la geopolítica. Habrá que superar las discusiones por modelos ideales de sociedad, habrá que superar las urgencias del ajuste económico para poder ver y analizar la situación, no solo como ciudadanos con derechos, sino como argentinos en riesgo

Hace falta que toda la dirigencia argentina hable del terrible riesgo que implica para la Defensa Nacional este espantoso escenario. Entre otras cosas el silencio cómplice respecto a la incertidumbre del sospechoso incidente que hizo desaparecer el submarino ARA San Juan.

 A la dirigencia preocupada por sus especulaciones de cara al 2019, frente a este escenario de usurpación territorial, le cabra la condena por traición a la Patria. No pueden poner por delante sus ambiciones de protagonismo electoral cuando el territorio argentino está siendo usurpado. El pueblo de la nación se los demandará. Cuando la Patria está en peligro todo es licito, menos no defenderla.


Gustavo Koenig
Sociólogo U.B.A.
Maestrando en Defensa Nacional - U.N.D.E.F.

martes, 27 de junio de 2017

Es la ecología, estúpido

La frase “Es la economía, estúpido” fue popularizada durante la campaña que otorgó a Bill Clinton la victoria contra Bush padre en 1992.

Originalmente decía “La economía, estúpido”, sin verbo.

Desde entonces ha sido popularizada y reformulada cada vez que alguien quiere enfatizar la importancia de un asunto para la consecución de un objetivo.

El resultado fue la popularización de un concepto, de una idea. Lo que terminó poniéndose de moda es la importancia de la economía por sobre los demás aspectos.

Se la uso mucho para la economía (Es la economía, estúpido), otro poco para la política (Es la política, estúpido). La cultura todavía no tuvo el honor. Mucho menos la ecología aunque el planeta se prenda fuego. Eso ya no sería de estúpidos sino de suicidas. 


Envenenados

En los 90 los economistas fueron las estrellas de los programas de tv. La economía iba a resolverlo todo. Desde el 2003 el kirchnerismo inauguró la impronta de la vuelta de la política. Todo pasó a ser “político” y estalló la rosca.  ¿No faltará dar ahora el principal y más profundo debate, el de la cultura?
¿No quedó claro que la derrota electoral fue una derrota cultural?
Cultura es cultivo, de ahí viene la relación con la ecología. De la relación del humano con la naturaleza, de sus símbolos, de su identidad vinculada al paisaje.  
Habrá que pensar en cómo cultivamos para ver qué pasa con nuestra cosecha cultural.
Porque la cultura es el ambiente. Es el ambiente humano, entidad biológica que se extiende desde su cuerpo como bien plantea Rodolfo Kusch, lo mejor y menos leído de la filosofía peronista. La cultura es nuestro modo de ser, es nuestro medio ambiente. Y la verdad andamos todos medio envenenados. ¿O no?


Cultura o Ideología

 “Es la ideología, estúpido” no estaría nada mal, pero no alcanza. La cultura incorpora valores espirituales, supera lo mental, lo teórico, lo racional. Se inculca en el corazón, una forma de ser, una ética, una tradición.
Lo cultural incluye una cosmovisión, una espiritualidad. ¿Cómo es la cultura peronista, la cosmovisión peronista? ¿O será que el peronismo es una ideología? ¿La cultura peronista es una cultura de masas o es una cultura popular? Porque dulces o saladas las masas son siempre más o menos iguales en todo el mundo. Los pueblos para ser pueblos tienen que tener una identidad. Masa y pueblo no son la misma cosa. ¿Somos los argentinos una masa o un pueblo?
Los pueblos tienen himno. Las masas solo vitorean la introducción.


Bipartidismo fluo. La política de la posmodernidad

Lo que está sucediendo es que la dinámica electoral nos está tapando el bosque y de bosque queda ya muy  poco. Mucha rosca y mucha soja.
Se ha instalado un nuevo esquema partidario que gira en torno a figuras. Estamos presenciando que en menos de dos décadas las estructuras de la UCR y del PJ estarían dejando de existir.  De los viejos partidos con doctrinas, ideas y tradiciones  a partidos ágiles y modernos, que no necesitan de tantas explicaciones. Los viejos por la ventana. Llegaron los jóvenes. Y los jóvenes son el futuro, claro que eso no significa que el futuro sea mejor.
Es como si hubieran bajado la franquicia de la política desde los moldes europeos con pelos teñidos.  Esa forma tan cheta de las elecciones socialdemócratas. Sin bombos. Sin folklore. Casi una rave. En cualquier momento una aplicación para el celular. 


Los tres peronismos

Todo conductor estratégico debe manejar mínimamente algunos elementos de las ciencias físicas en tanto relaciones de fuerzas, masa, movimiento, energía. Lo unido es más fuerte que lo separado, la fragmentación tiende a fragmentar, lo centrífugo se convierte en inercia.
Para mi cumpleaños me hicieron una torta con el dibujo de unos dedos en V. Cuando la tuve que cortar para repartir las porciones me dolió y pensé. ¿En dos o  en tres? La corte en dos porque no me quedaba otra, mi deseo de cumpleaños fue la unidad.
El peronismo va en tres pedazos y esa es la foto de lo ineficaz que ha sido como oposición. Hay que resolver eso de modo urgente, sin especulaciones. El problema es doctrinario.


 Concentración urbana, negocio político

La campaña más unitaria de la historia resulta de una terrible deformidad demográfica de la República Argentina que lamentablemente también es una deformidad latinoamericana.

Las megalópolis del desarrollismo, ciudades inmensas, gigantes moles de cemento de cientos de quilómetros, concentran la mitad de la población con su modo de vida acelerado y ruidoso, con su hacinamiento. Son las grandes ciudades las que tienen el poder de definir una elección. Es el poder de la superpoblación e imprimen la dinámica administrativa a todo el resto. Van burocratizando todo. La mitad de la población vive en ciudades. A la otra mitad le importa un pito el Metrobus. La otra mitad quiere que no la fumiguen.
En un territorio más grande que toda Europa ¿Por qué tenemos que vivir todos tan apretados? ¿A quién le conviene este pogo en el bordecito del mapa? ¿Para que este feed lot humano? ¿Será que se están choreando todo el resto del territorio?

¡Metansé todos en el baño que esto es un asalto! 


Prométeme que me gusta

Lo central será cambiar el método, por no decir toda la táctica.  No menor es el tema de saber a dónde quiere conducir la conducción, de que se trata el tan candidateado “proyecto”. El discurso retro ya no garpa. Hay que salir a explicar bien clarito el "hacia donde".
No alcanza con la retrospectiva de enumerar todo lo hecho. Hay que prometer y cumplir. Prométeme que me gusta. Una prospectiva.
Quedarse en la enumeración de todo lo hecho con el gesto adusto de quien espera agradecimiento espanta. Hay que entusiasmar con un discurso, hay que volver a enamorar. 

Estamos en campaña.

sábado, 22 de octubre de 2016

Lino Barañao y la hegemonía del Poder Tecno-Científico

¿No nos resultó a todos muy llamativo que Lino Barañao, Ministro de Ciencia y Tecnología de Cristina Fernández de Kirchner, sea elegido también por el gobierno de Mauricio Macri?
¿Qué dos espacios supuestamente tan diferentes en lo ideológico coincidan en el Ministro de Ciencia y Tecnología? 

¿No es raro? Dame un punto de coincidencia y te moveré al mundo, decía Don Arturo.

¿Es neutral la ciencia? ¿No está contaminada por intereses económicos, por los financiamientos externos, por las becas internacionales? ¿Es impoluta? ¿La ciencia no toca el dinero? ¿Es tan blanco el delantal blanco?

El tema Barañao está en el vértice de la cuestión, por encima de todos los debates y de las pelotudeses de la política. Es el punto de intersección de dos modelos que se presentan ante la sociedad como antagónicos,  pero que sospechosamente tienen algo en común, un detalle, una cosita nomas: La política sobre la ciencia y la tecnología de la nación Argentina.

Para decirlo más claro, el modelo Nac & Pop del peronismo revolucionario  y el neoliberalismo más rancio tienen la misma política científica. ¿No es llamativo? ¿No da para pensarlo un rato?
Primero habría que ver qué es una política científica, cuáles son sus alcances, si es una política pública mas o si define cuestiones de Estado. Si se trata de un área con planificación a largo plazo, si  impacta de manera directa o indirecta en otras aéreas del Estado, en fin, si es importante.

Veamos. El modelo científico impacta en la política de salud, desde que decide qué medicamentos se producen hasta como se producen e incluso define la noción misma de salud y de enfermedad. Impacta en la educación desde que proyecta en el niño el tipo de profesional que pretende el país, la ética que regirá su conducta, los conocimientos que entrarán en su mente y si su inserción laboral será en el empresariado extranjero o para la realización del destino de su nación.

Impacta en el modelo industrial del país ya que define cuales son las cosas que hay que producir, el tipo de industria necesaria, cuales insumos son estratégicos para la industria nacional y qué tipo de industriales se necesitan en Argentina.

Sin ir más lejos el modelo científico impacta también en la política de Defensa Nacional, ya que colabora en la definición de los conflictos que son prioritarios para nuestra nación y busca  generar la capacidad disuasiva necesaria para contar con armamentos propios y así tener la densidad industrial necesaria para lograr un país defendido, no vulnerable a cualquier ataque.

Como vemos el Ministerio de Ciencia y Tecnología no es la Dirección de Tránsito de Pergamino. Y este gobierno neoliberal y anti-popular dejó ahí al que estaba en el gobierno anterior. ¿Se entiende la cuestión?


El Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene una relación directa con la Defensa Nacional, con la Soberanía, con la posibilidad de seguir existiendo como Pueblo.

El ataque a nuestro país no es con cohetes, roguemos, por ahora. Proviene directamente del modelo tecno-científico aplicado por distintos gobiernos, no importa el cotillón ideológico con que se disfracen.

No hace falta que disparen un solo tiro. El modelo tecno-científico de la República Argentina está diseñado por las grandes corporaciones transnacionales y su objetivo es continuar con la habitual extracción de nuestros recursos naturales.




Técnicos en minería, como ahora abundan en las nuevas ofertas académicas.

¿Para qué política de minería? ¿Para la Barrick Gold? ¡Esos son nuestros profesionales!

¿Para qué mineras?

Biotecnología para no quedar afuera del ecocídio tecnológico de Monsanto, Bayer y Syngenta.

Poder ser productores nacionales de venenos y semillas transgénicas.

¡Por fin una industria nacional¡ ¡Llegó la Burguesía Nacional Transgénica!

Seamos como el que nos domina, que argentina lo que exporta no es ética.


Hay que abrir la mente y ver que hay poderes por encima de lo que se conoce como “la política”. El poder económico transnacional, sujeto activo de la internacionalización productiva, necesita de la ciencia para volverse hegemónico.

El capitalismo, problema menor. Empecemos a hablar del paradigma. ¿Cuál es la cultura de la ciencia?

La ciencia hoy es el principal enemigo de la humanidad desde que ha quedado subsumida a los intereses económicos del poder financiero, de la guerra. ¿Se acuerdan de la Bomba Atómica? Bueno, eso, pero más despacito.


La ciencia no es neutral, la tecnología es un arma de doble filo.

El tecno-desarrollismo no va a solucionar los problemas de los argentinos. Nosotros necesitamos un modelo industrial autónomo, nacional, pensado no solo para dar trabajo, sino también para robustecernos como nación, un modelo científico que sirva para hacernos soberanos de nuestros recursos naturales. Un modelo científico argentino.

El que tenemos actualmente ¿Lo es?

¿Desde cuándo?



Prof. Lic. Gustavo Adolfo Koenig
Maestrando en Defensa Nacional - UNDEF

miércoles, 3 de agosto de 2016

La ley de privatización de las semillas

Llaman desarrollo al engorde... 
y crisis a la faena



Como nos gustan las gringas. Así altas, rubias y de ojos azules. La paramos al lado de una criollita nuestra, morocha, petizona y retacona… ni hablar...  Nos gustan las gringas. Porque son perfectas. Con la piel lisita. Como los tomates que vi el otro día en la verdulería. Redonditos y pulidos, casi una pelota roja de agua. No como esos tomates de antes medios deformes llenos de gajos y mordidos por algún bichito. No. Tomates perfectos. Yo lo que vi fueron tomates perfectos, tan perfectos que parecían de plástico. Como las gringas esas que tanto nos gustan.

Y así, mientras estamos hablando de gringas y tomates estamos hablando de política, pero política de en serio, porque políticas hay muchas y a todos les encanta decirla como palabra mágica. Es la política compañero… Veamos.


La política de poder

Es esa que conocemos mas o menos todos, algunos la practican, a otros los convidan y los mas opinan de vez en cuando de ella sin que a nadie le importe un pito su opinión. Conocida con el apodo de “la rosca” es todo lo que se hace para tener EL poder. No importa que. Tampoco importa para que, lo único que importa es llegar ahí, a ese trono donde está el poder y desde donde todos ahora van a obedecer. Si hay que pisar cabezas se pisan, si hay que traicionar, se traiciona. No hay códigos, ahí ya no importa nada. Es el paroxismo del pragmatismo. Lo único que importa son los votos, las candidaturas, los cargos, las sonrisas hipócritas, quedar bien.

El convidado milita con furor al mejor postor de la política de poder porque cree, intuye o sabe fehacientemente que su candidato es el mejor. No conoce muy bien que piensa, como se maneja en la vida o si lo invitaría a comer un asado o le presentaría a su hermana. Pero LO milita porque es la opción de poder, el camino para llegar y desde ahí si que sí.

No hay que detenerse en elucubraciones programáticas porque eso es cosa de troscos. Hay que tener poder y después se ve para qué. La lista interminable de problemas complejos del país, las nuevas formas sutiles de dominación no importan. Ya se contratará a alguien para que lo resuelva cuando tengamos el poder, porque para eso está la guita, para usarla.


La política nacional

En uno de mis primeros trabajos me encontré con una frase que me chocó ya de pendejo. Había que enjuagar los trapos para limpiar el piso cada 30 minutos. Le llamaban a eso “política de trapos”. Qué lugar de mierda para la política pensé yo, pero quería decir “forma de manejarse con los trapos”. Es una común acepción de la palabra política, como “forma de hacer” ¿Cuál es tu política con respecto a esto o aquello? Mi política para el asado es hacer primero el fuego, por ejemplo.

Ahora cuando se trata de algo mas alto y valioso como es una nación, la política es la forma de hacer una nación. Esa es la política nacional. Y para tener una política nacional hay que saber por lo menos qué es una nación, como está, donde está, por que está como está, y que se quiere hacer de ella.

En ese sentido estar al tanto de las nuevas formas de dominación, como se manejan las grandes corporaciones transnacionales, como es el sutil manejo de la sugestión de los medios, como intentan apropiarse de la biodiversidad y de los Recursos Naturales, en qué nivel nuestro país depende de estos actores, eso es empezar a ver los problemas de nuestra nación.

Para eso habría que empezar por recordar que teníamos una, que fabricaba barcos y aviones con acero propio, que a esa nación de antaño la diseñaba el propio pueblo con su trabajo, pueblo que disponía de las riquezas de su suelo para hacer esa bella obra que era la nación Argentina. Una bella obra de obreros obrando.

Política de trapos. Nos dejaron un balde con agua sucia y la rutina de estrujar cada media hora. Rutina que no nos deja pensar quien nos ensucia el agua ni para quien trabajamos.

La política de poder se disfraza de importante para estar corriendo atrás de la pelota de lo urgente. No tiene más vuelo que el de una gallina.
La política nacional observa como un cóndor la situación y luego baja en picada a resolverla.


¿Cuáles son los temas que importan a nuestros militantes de los Movimientos Sociales?
¿O deberíamos decir, Organizaciones Sociales?

Porque no es lo mismo una organización social que un movimiento social. Un movimiento social, cual lento movimiento sísmico, es un movimiento de la sociedad, una mudanza de pensamiento y luego de acción. Es un corrimiento cultural.

La inseguridad es un movimiento social. La ecología es un movimiento social. También el pragmatismo materialista.


La ley de semillas

Se viene la privatización de la semilla y no parece importar mucho el tema. En esa sutil jugada de Monsanto perdemos todo pero nadie habla de eso porque todos están con LA política.
Se argumentará que la burguesía nacional tendrá ahora la capacidad de competir en las altas esferas de la tecnología de punta y será reconocida internacionalmente como tecnología Argentina. Un orgullo.  Los Grobo, la burguesía nacional del siglo XXI.

Se argumentará que el Estado tiene que poder intervenir con Investigación y Desarrollo en el patentamiento de las nuevas semillas, y el actual ministro de ciencia y tecnología deberá irse a las manos con el anterior que era mas nac & pop.

El patentamiento de las semillas es la privatización de la vida en su origen. La semilla no puede ser privada ni estatal. Es un bien público no estatal y a su vez un patrimonio cultural de la humanidad. Que la privaticen es la imposibilidad de los campesinos, originarios o criollos, de mantener sus tradiciones, sus gustos, sus culturas. Es perder la soberanía alimentaria en la base de su concepto: elegir como y que sembramos para comer. Es dar rienda suelta al monopolio de las semillas, al monocultivo, al control genético de lo que sea mejor para el mercado.

La semilla mejorada busca un buen comprador. Su fin es el negocio, no el alimento. Nos van a manejar el gusto a través de la coqueta apariencia en las góndolas de esas bananas amarillas impecables, tomates tenis y naranjas sin celulitis, llamativas a la vista, pero de sabor soso y aguado. De la misma manera que hicieron que nos gusten las rubias de ver tanta película yanqui  y propaganda con modelos importados.


El enemigo principal

Siempre nos dijeron que si no se tiene claro cuál es el enemigo principal se está tirando tiros al pedo, por no hablar del “fuego amigo”.

¿Y si el enemigo principal es La Ciencia?

Debemos ver de una vez por todas que la ciencia no es neutral y que va de la mano del mercado, de los negocios, de los que tienen la papota, de los que financian las investigaciones, de Monsanto, de los bancos. El modelo científico del poder financiero manda a privatizar las semillas.

¿Sera que todo esto de la ciencia, la tecnología y el progreso es un cazabobos?
¿Alguien se acuerda del sabor al pollo de campo, del tomate en gajos, de la mazorca criolla, del zapallo cosechado con la cascara dura y gris pero por dentro de un sabor exquisito?  Lo que importa es lo de adentro.

¿Estaremos condenados a los tomates perfectos con sabor a nada? ¿Cómo las gringas?
La mejor genética criolla es la tradicional mezcla que no se puede hacer en ningún laboratorio, mezclas de indios y criollos, nuestro propio gustito orgánico, no transgénico. El sabor de nuestro suelo.

Es nuestra identidad la que está en juego. No hay argumento económico que nos haga claudicar de lo que somos. Somos nuestras semillas, criadas hace miles de años por nuestros abuelos. Somos ese alimento criollo que rueda por nuestra sangre, con su particular carga de historias mamando luz de específicas puestas de sol. Energía solar del lugar. Somos un azar único e irrepetible vibrando en la danza de la tierra.

¡Brindemos por nuestro desarrollo! ¡Brindemos con copas llenas de vino transgénico!

Al gran pueblo argentino…

¿Salud?


viernes, 8 de julio de 2016

¿Existe la Argentina?

Es una nación fantasía, como esas miniaturas de la torre Eiffel que venden en la estación Congreso, esos  adornitos que parecen obras de arte pero son sacapuntas.

La Argentina de lejos hasta parece un país, un dibujito fronterizo al sur del mundo, la demarcación de un territorio ajeno para la mayoría de sus habitantes. Tiene su banderita y un himno que ya nadie canta.

No. Definitivamente Argentina no es una nación. Para ser una Nación hay que tener un Pueblo y eso por ahora no aparece.

A lo sumo es una provincia con poca vocación nacional, la administración de un territorio parcial de una totalidad poco clara. ¿Sudamérica? ¿América Latina? ¿Provincias Unidas del Sur? Será que en realidad somos una provincia ¿Cuándo es la independencia de Catamarca? ¿Y la de Santiago del Estero?

¿Qué es la Argentina? ¿Son argentinos los nacidos en esta tierra? ¿Qué significa ser argentino? ¿Para qué sirve serlo? ¿Le sirven a la Argentina los argentinos? ¿Qué sienten por su tierra los argentinos? ¿Qué sienten los argentinos por los argentinos?

Que evidente y manifiesta es la ausencia de nacionalismo en nuestro país. A 200 años de la Declaración de la Independencia su máximo representante institucional se pasea con una escarapela norteamericana y nadie dice nada. Los gobernantes se parecen a sus pueblos. ¿Será que queremos ser norteamericanos? ¿Será que preferimos escuchar a nuestros hijos hablar en inglés? ¿Cuánto tiempo pasará para que seamos persuadidos por los medios de que nuestra bandera es blanca y roja a rayas con un rincón de estrellitas…? ¿20 años? ¿50? ¿Flameará la bandera gringa en los mástiles de las escuelas?

Está en venta. Esa es la cuestión. Nos han logrado convencer de que lo importante es hacer un buen negocio con nuestro país. Que lleguen inversiones, que son como apostadores que vienen a poner guita a ver qué onda. Lejos quedó la idea de que la Argentina es una realización propia, una obra hecha con amor y dedicación, la obra de un pueblo. No. Mejor poner el valor de todas sus riquezas en un plazo fijo y hacer la plancha. O peor, vender todo al mejor postor y que las futuras generaciones se curtan. ¿Qué me haga cargo de mi país? No che, estoy demasiado ocupado laburando.

¿Independencia de qué? ¿Fueron los argentinos los que regaron de sangre la lucha por la independencia de la Argentina? ¿No fue el Bajo y Alto Perú el lugar donde se libraron la mayor parte de los combates? ¿Será entonces que fue el cuero colla el que se puso al hombro la gesta? La independencia Argentina la hicieron los bolivianos.

¿Y los paraguayos? ¿Y los uruguayos? ¿Qué identidad sentían defender los pueblos guaraníes y charrúas cuando daban la vida por la independencia? ¿Cuál era ese sueño capaz de movilizar tanta sangre y esfuerzo? ¿Fue por la independencia Argentina que dieron la vida los diaguitas, los huarpes, los tonocoteses?

Como que había otra cosa dando vueltas en esa época. Como que el sueño era más grande. Pensar que todavía estaba fresquita la independencia del coloso del norte (1778) y era obvio hacer lo mismo en el sur. Así a lo grande, no por islitas.

Resulta oportuno preguntarse para estas fechas que significa ser independientes. Independientes de qué cosa e  independientes quienes.  ¿Para qué queremos ser independientes?
Si la cosa es por guita hoy los gringos con la maquinita de hacer billetes nos pueden asegurar lo que queramos. Si los EEUU nos ofrecieran emplearnos a todos los argentinos por un buen sueldo en dólares. ¿Habría que pensarlo no? Por plata baila el mono.

¿Qué estamos dispuestos a sacrificar para tener una nación? ¿Tengo que abandonar mi cotidiana y confortable vida de consumo superfluo? ¿Pierdo guita si peleo por la Argentina?

Para estos días, pero hace 200 años, el Gral. Belgrano necesitaba concitar adhesión a la gesta. Ya sabía que no podía contar con el egoísmo de los muñecos de torta porteños. Había que reivindicar simbólicamente a quienes estaban poniendo el cuero en la lucha. Se lo chamuyó a San Martin en la esquina y entraron a la casita de Tucumán a proponer una monarquía Inca… Se les cagaron de risa. Anchorena decía que era como sacar a un borracho de una chichería y ponerlo en el trono. La monarquía de chocolate le decían a su proyecto del que se mofaban. 

¿Hay una cuestión racial en nuestra independencia? ¿Hubo discriminación? ¿Hay alguna denuncia en el INADI? Qué distinta sería hoy nuestra identidad, con que otro rostro nos reconoceríamos. En vez del Tedeum habría que hacer todos los 9 de Julio una ofrenda a la Pachamama. Ya no seríamos tan europeos.

¿Estaría presente en nuestra cultura esa tan argentina discriminación al boliviano, al hombre y a la mujer indígena de rostro ancestral andino? ¿Cómo es el rostro de un argentino?
¿Y Brasil? ¿Existe? ¿Y Venezuela no es Colombia? ¿Y Ecuador no es Perú?
Son todas formas nacionales de ser latinoamericanos. El problema es que todavía no somos latinoamericanos. Nuestras independencias fueron funcionales al negocio ingles y 200 años después lo son al negocio norteamericano.

Una subregión con 600 millones de habitantes y todas las riquezas necesarias para alimentarlos. ¿Por qué es tan pobre? ¿Cuál es el fenómeno cultural que nos impide tener una Nación Latinoamericana?
Seguiremos insistiendo en nuestras patrias chicas en beneficio de las oligarquías portuarias hasta que nos dignemos de una vez por todas a entrar a la historia como nación.

La independencia Argentina no es más que un fenómeno provinciano.  No hay escala económica para realizarla. Somos latinoamericanos como proyecto y como estrategia de supervivencia. Solo la articulación de nuestras fortalezas puede hacer felices a nuestros pueblos.


Hoy a 200 años la consigna sigue siendo AMERICA LATINA, AHORA O NUNCA

viernes, 24 de junio de 2016

El corte Inglés

El sinceramiento británico tiene su propio estilo y humor típico, pleno de ironía y cinismo.
Ya no son europeos aunque nunca lo fueron. Han votado para dejarle en claro a la comunidad internacional que no son más que una isla norteamericana muy cerca de Europa. El ejemplo cunde en la UE. Hacen fila para dejar un proyecto de integración regional bancario. Se desmorona el modelito enseñado de unión continental en las casas de altos estudios. Las integraciones son dispositivos del alma de los pueblos. Si no es su cultura lo que comparten no pasan de un matrimonio por conveniencia. Nunca existió una Comunidad Europea. Solo llegaron a ser CEE, una Sociedad Financiero Comercial. Las integraciones pueden ser políticas, económicas o culturales. Se pueden regir por el susto, el amor o la conveniencia. Un aprendizaje nos queda a los latinoamericanos de todo esto. Debemos priorizar nuestra integración cultural. Hoy la ONU reconoce la soberanía argentina sobre Malvinas y al mismo tiempo tenemos una Inglaterra aislada. La oportunidad histórica es crucial si se pone en acto un mínimo de ingenio político. Lastima nuestros gobernantes no juran con patriotismo y dejarán escurrir esta oportunidad. Otra Europa es posible porque otro mundo es necesario. Que este acto de sinceramiento cínico de los británicos sirva para aislar definitivamente de la faz de la tierra a los especuladores sin escrúpulos. Tendrán que deshacer su integración de cúpulas bancarias y comerciales basadas en los decadentes valores del materialismo y volver a conformar una unión productiva que incluya a los pueblos solidariamente, abriendo los brazos en franca hermandad humana a los que buscan refugio. Si no son los banqueros los que mandan hay lugar para todos. Nuestro paño es otro pero no tan distinto. Deberemos forjar un proyecto de unidad latinoamericana que aprenda de los errores de otras integraciones para así parir en nuestra tierra el paradigma que puja por nacer a un nuevo genero humano, solidario de si mismo y profundamente consustanciado con la magia de La Tierra.

jueves, 9 de junio de 2016

América Latina espejo roto

La etapa de la humanidad

La actual etapa que atraviesa la humanidad toda esta signada por una profunda crisis de cambios de paradigma. El cambio paradigmático, en sus órdenes científicos, culturales y políticos, condiciona de modo profundo las formas de abordaje de los diferentes emergentes, crisis que a modo superficial se expresa en los entramados complejos del tejido social. El sistema de representaciones del paradigma hegemónico de la sociedad industrial se encuentra con las limitaciones físicas propias de una naturaleza cuya forma y sustancia hace evidente el condicionamiento material de sus recursos y el delicado equilibrio de los ecosistemas.

La vida misma ha sido puesta en crisis, no solo en términos de sustancia material sino como idea, como plano de las representaciones simbólicas de lo que significa ser una vida.
El poder absoluto de entidades dinerarias y especulativas, la hegemonía de la economía financiera ha logrado emanciparse del trabajo objetivo, corriendo de escena la vinculación del hombre con la realidad que suponía la sociedad industrial en sus inicios.

El trabajo no es ya el factor que otorga valor, ni a través de su proceso físico como energía libidinal puesta en materia, sino que ni siquiera ejerce un modelo de identificación en las representaciones sociales como lugar digno de ser habitado. El trabajador es construido, por las estrategias culturales de los medios hegemónicos de comunicación, como un consumidor con derechos. Se invierten así las polaridades y los roles, y la función de productor de cosas, realidades, creaciones humanas, es subsumida como medio de obtención de dinero para lograr el fin de consumir.


La coyuntura regional

En América Latina, y en la República Argentina en particular, la destrucción de un aparato industrial en algunos casos semi-independiente, en otros profundamente colonial, ha generado la paradoja de tener demandas sectoriales por recuperar la industria a costa de perder la nación. No se reclama ya por la independencia de un aparato industrial-estatal sino por la recuperación de la actividad a cualquier costo, incluso el de recuperar la industria desde el paradigma extranjerizante y sumamente dependiente de las empresas monopólicas.

De esta manera se pide a los gritos engarzarse de modo subordinado y escalvizante al proceso de mayor internacionalización productiva que ha tenido la historia humana. Se ruega para que nuestro país sea  destinatario de inversiones extranjeras, cual panacea que resolverá las necesidades laborales de los argentinos. Como si estas empresas tuvieran ese filantrópico objetivo.

El problema de hecho es cultural. La estructura económica del país no es más que el resultado físico de un modo de ver y entender sus necesidades orgánicas. La economía es el resultado material de las representaciones culturales, como lo es el cuerpo de las emociones del espíritu.

Los argentinos sufrimos el más alto grado de colonización cultural de nuestra existencia, al punto tal de reclamar dominación y festejar la esclavitud como realidad efectiva.

Han desaparecido del imaginario de la dirigencia política las ideas de industrialización autónoma, de fabricaciones estratégicas financiadas, controladas y pensadas desde el Estado y para sus habitantes. El Estado se aleja de su lugar industrializador a la misma velocidad que la sociedad sucumbe en los destinos de la indigencia.

La hegemonía mundial de la cultura especulativa, la liquidez de la modernidad, no es excluyente del
mundo empresarial. Los presupuestos y designaciones presupuestarias de las partidas estatales están también sujetos a los criterios del interés y cálculo especulativo.

Simplemente con una partida de una pequeña área del Estado bien invertida en un plazo fijo se logra cubrir el 30 por ciento más de su actividad a no ser que se la destine a continuar por los oscuros caminos de la corrupción para maximizar las tasas o en la compra de bonos y acciones, lo que sucede en la mayoría de los casos.

Una parte del presupuesto del Estado puede pasar a ser una inmensa masa de dinero para invertir en la especulación financiera. El resto se administra para contener la protesta social.

En definitiva la cultura especulativa ha contaminado todo, se ha convertido en la cultura hegemónica, la cultura especulativa como etapa superior del individualismo.

Los últimos gobiernos latinoamericanos, con las excepciones de Hugo Chávez y Evo Morales, responden, en rasgos generales, mas a un esquema de versión sudamericana de la socialdemocracia europea, que a esquemas pensados desde la liberación nacional, desde la doctrina de la defensa.
Son la recuperación de la legitimidad en las instituciones que había sido perdida a principios de siglo. Una reconfiguración moderna del bipartidismo para el nuevo siglo.

En la década y pico pasada, América Latina ha recuperado el rol de contención social del Estado. El Estado como promotor y protector de derechos. Esta  mirada cruza de lleno a gran parte de los más reconocidos intelectuales de la nueva izquierda latinoamericana.

Es en definitiva la recuperación de la Seguridad Social como responsabilidad indelegable del Estado.
Pero lo que ha quedado ausente en la mayoría de los debates académicos y políticos del siglo XXI es la mirada del Estado como garante de la Defensa Nacional.


La Doctrina de la Defensa Nacional

El traumático proceso por el que atravesaron varios países de la región con las Dictaduras Genocidas generó una tara cultural para asumir y promover los temas de Defensa.

Este solapamiento de la perspectiva de la Defensa Nacional (la cual no se reduce a temas militares) se ha profundizado con la derrota de la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas y ha generado en la cultura política argentina la ausencia de una mirada estratégica y geopolítica para abordar sus problemas.

Se ha instalado la idea de que la formación de cuadros debe estar orientada para atender las consecuencias sociales de nuestra dependencia y no para construir una perspectiva que ayude a avizorar sus causas.

La perspectiva de la defensa nacional no es ideológica, es doctrinaria, es una mirada ubicada en las oportunidades para aprovechar para el pueblo de la nación los mejores factores que colaboran en determinado tiempo y espacio históricos.

No pretende la llegada a un modelo de sociedad ideal, no busca el ideal del mercado de individualidades ni el ideal de la dictadura materialista. Es una mirada ubicada sobre la realidad efectiva y concreta, tomando sus dimensiones sociales y espirituales y buscando el desarrollo de la dignidad del hombre en el marco de su montura histórica: la nación, la región, etc.

La reconstrucción del tejido social, la asistencia a los más necesitados, la protección a las poblaciones más vulnerables, son todas iniciativas y políticas públicas necesarias y urgentes. Pero no se logra detener la agresión a nuestra nación solo con ambulancias.

Es necesario ir al origen de todos nuestros problemas sociales y esto es atacar la estructura colonial y semi-dependiente de la Republica Argentina. Estructura que no deviene de la mala suerte ni de la predestinación infortunada de nuestro pueblo. La colonización y dependencia de nuestro pueblo y sus consecuencias de indignidad social son cosas que otras naciones y sus corporaciones nos están haciendo. Sin defensa no hay sociedad nacional.

La recuperación efectiva de la iniciativa norteamericana que estamos viviendo en la región en los actuales momentos se debe a la reacción que generó en el imperio del norte, el avance regional en la construcción de un andamiaje institucional para la defensa. El CDS-UNASUR (Consejo de Defensa Suramericano – UNASUR) fue la amenaza concreta a los intereses norteamericanos en la región. Su efectivización, consolidación y puesta en marcha con ejercicios conjuntos activó la alarma del imperio de que sus súbditos estaban unidos, organizados y armados.

Esta y no otra es la premura de sus acciones desestabilizadoras, golpes judiciales-parlamentarios, democracias de la dictadura mediática que se desparraman en la región con velocidad fulminante.
Aquellos dirigentes que priorizaron la transformación cultural de sus pueblos, que optaron por llevar adelante el trabajoso y complejo proceso de deconstruir los sentidos y perspectivas de vida de la propuesta colonizadora, de su modo de vida de confort y consumo, serán aquellos pueblos los que tengan más disposición a llevar sus vidas a una transformación social pues es su conciencia la que los motiva y no la obtención de un beneficio material.

Es la defensa de la cultura nacional, o la cultura de la defensa nacional, lo que ha sido bombardeado desde 1955. La sutil diplomacia cultural británica opera en los intersticios que el modelo educativo nacional deja libres.


La hegemonía de la diversidad

Objetivamente es el principal problema de los argentinos una debilidad identitaria, un espejo roto, la
fuga al infinito de su imagen en mil fragmentos inconexos. Pero este no es nuestro problema, sino  el de la Patria Grande toda, donde cada país es un fragmento de un espejo roto, por lo que es imposible resolver nuestras identidades por separado. América Latina es un espejo roto, somos latinoamericanos, con nuestra historia común, nuestras lenguas de tierra, de agua, de aire y de fuego.

Lo cultural, no como entretenimiento barato, no como souvenir turístico de una región; lo cultural como expresión particular del Espíritu de la Tierra. Esa es y debe ser nuestra cultura de la defensa. La defensa regional es la defensa de las expresiones de la tierra en sus diversidades biológicas y culturales. La defensa de una hegemonía, pero de una hegemonía novedosa y mas que particular, la hegemonía de la diversidad.

Pero esa defensa se ejerce con la densidad material de la Nación Latinoamericana, expresada en la fortaleza espiritual y material de sus habitantes. La puesta en vigor de un relacionamiento justo y armonioso de los pueblos con sus recursos naturales. Una ecología de la defensa, donde la premisa básica es la recuperación de los recursos naturales extranjerizados para su función en equilibrio ecosistémico con los habitantes de nuestro territorio. No hay defensa nacional si se trata de subsumir a un desarrollo industrial centralizado y contaminante a sus propios pueblos. No hay defensa si hay copia de modelos. Bajo la excusa de la nación en armas no vale contaminar a sus pueblos. Como tampoco resiste análisis una ecología estéril que preserve para el lujo de un pequeño grupo hábitats puros, plenos del deleite excluyente.

La ecuación es Defensa Regional para la recuperación de nuestros Recursos Naturales en el marco del paradigma que iremos inventando con la colectiva creatividad humana.  Paradigma que ya se expresa con rasgos sutilmente aprehensibles en el respeto a las nuevas tendencias del Espíritu que es sin más su expresión en armonía de la Nueva Hegemonía de la Diversidad. Una nueva  diversidad hegemónica, biologica y cultural.

Prof. Lic. Gustavo Adolfo Koenig

Maestrando en Defensa Nacional

lunes, 18 de abril de 2016

Democracia liberal o Nación Latinoamericana



El Estado: Gestor de las Corporaciones Transnacionales


Tenemos un problemita con las democracias latinoamericanas. El sistema bipartidista parece ser una gestoría por turnos de las grandes transnacionales… 

 ¡Turno de la derecha!



Hay gestores de centro izquierda y gestores de centro derecha, gestores con discursos guevaristas y gestores sínicos, gestores con sensibilidad social y gestores con pánico a lo popular.

Pero gestores son todos, administran la cosa pública para que los CEO´S no tengan inconvenientes de llevar adelante sus negocios. Son buenos administradores, prácticos, pragmáticos como Picheto, hábiles como Caputo. Ustedes políticos encárguense de la política que para eso les pagamos. Déjennos a nosotros los negocios.

¿De que trabaja un gestor?  Hace trámites, es un cadete especializado. El gestor es un técnico, un profesional que no se hace muchas preguntas sobre la vida. Vos págame y yo te lo resuelvo. Es un burócrata sin ideología que también puede hacer de la ideología la justificación de su burocracia. Carece de una política de fines, administra “lo que hay”, no tiene ninguna finalidad, se alinea y disciplina con la más cruda e insensible obediencia debida al dinero.

¿Qué está pasando con las democracias latinoamericanas? 

El Estado pasó a ser la gestoría de las grandes corporaciones transnacionales. Los gobiernos son gerenciadores, me acuerdo de Racing Club cuando se privatizó la administración. Ya no es el socio ni el afiliado el dueño de su club. Ahora es “otro” el que maneja las cuentas, ese otro que no es la Patria, ni es hincha ni es afiliado. Ese otro que ni es del club porque no siente la camiseta. Simplemente se dice que sabe llevar las cuentas. Y así hacen también con los países. Y cuando el gerenciador-político no les sirve lo meten al microondas mediático hasta achicharrarlo y chau. Que pase el siguiente.

Estos gerentes se disfrazan de políticos expertos. Los expertos de “la política”. Políticos profesionales que deben tener determinado perfil socio-cultural, algún ahorro abultado y todos los dientes para poder sonreír en tv.  Las grandes empresas no toman a cualquier croto. La política pasa a ser una actividad suplementaria y subordinada de las empresas, una “Subgerencia de relaciones Políticas”. 

Imaginémonos el organigrama de la Barrick Gold y entre los cuadraditos que dicen “Compras”   o “Personal” uno que dice “Política” y abajo el nombre de Gioja. O ver en las oficinas de Monsanto una foto enmarcada de Barañao como Empleado del Mes.

Ni hablar del actual gobierno donde directamente es atendido por sus propios dueños. ¿Se imaginan a Aranguren siendo cagado a pedo por su  jefe de Shell?  Más bien creo que le van a dar un aumento. ¿Para quién trabaja el Ministro de Energía?


La farandulización de la política y la politización de la farándula

La política aparece como esa cosa de los multimillonarios que a veces sienten piedad por los de abajo. Los políticos pertenecen ya al mundo de la tele, de las vedetes, de la farándula. Xipolitaquis bajando línea. Santiago del Moro… ¡Que cuadrázo!


¿En qué momento aceptamos que la política pasa por la tv y por las pantallitas?
¿Estamos militando cuando vemos Intratables? ¿Cuándo nos indignamos con Navarro?

¡No me tapes la tele que estoy militando!

¿Qué hacen todos esos chetos bronceados hablando de política? Le bajan el precio. Pero también le baja el precio a la política el diputado que va al set de tv y en vivo cree ganarle la discusión al panel. No compañero. El que gana es siempre el conductor. El conductor, como decía el General, es el que conduce y eso los medios lo entendieron muy bien. Mejor que muchos “cuadros”.

El conductor del programa sintetiza, corta y resinifica, cambia de tema, pone el eje de la discusión, ridiculiza lo que no le gusta a la producción (que es la que le paga), enmarca y jerarquiza los temas de debate, ubica las sillas de los panelistas y baja la línea editorial. Como un cuadro definiendo un plenario: conduce. Resultado: la simulación de una discusión democrática como un circo de gritones y un carilindo que pone orden.

Prestándose a la cacofonía de gritos histéricos el tipo que se formó para ser político cree que ahora sí que le va bien porque mucha gente lo está viendo. Pero ojo. Se puede ser popular (masivo) y no conducir ni un colectivo. Ejemplos sobran.


La política ¿es popular?

¿Cómo ven eso que llamamos “la política” los cartoneros, la que vende tortillas en el cruce, el que todas las mañanas se lo empoman en el tren, el campesino desahuciado, la mamaza embrazada haciendo la cola para el plan? ¿Yo puedo ser un político? Nah… Si no tengo ni pa comer…

Politizar a la sociedad se puede hacer desde Canal Encuentro. Pero hacer de nuestra sociedad una sociedad más política se hace desde abajo, construyendo ese arte que consiste en aprender a tomar decisiones colectivas, en decidir cómo comunidad. ¿Y cómo vamos a aprender a decidir en comunidad si todo viene masticado de arriba?

Se nos está escapando lo mejor de nuestra cultura política que es el animarse a la discusión franca, a los gritos pero con respeto y sinceridad, en ronda, en asamblea, en plenario. El vedetismo televisivo se nos metió en la práctica política y tenemos oradores y lenguaraces a los que nadie interrumpe y les perdonamos todo.

La reunión de barrio, para decidir las cosas del barrio, entre los que son del barrio, eso no va a salir en la tele. Pero eso es política.

Debemos hacer de la política algo que se parezca más a nuestros pueblos, que tenga gustito criollo, como esos guisos que se hacen despacito para comerlos entre muchos y no esas comidas rápidas para deglutarlas solos en la mesita del rincón.

Una política invisible, que no avisa, que se construye en la articulación de las redes populares de las organizaciones, que no anda buscando el  “me gusta” del facilismo digital, que pone el cuerpo y crece desde el pie.
No lo olvidemos: la revolución no será transmitida


La interna de La P.J. (La Personería Jurídica)

El Partido Justicialista es una cascara hueca, una simple personería jurídica sin doctrina ni movimiento. Un partiducho de aspirantes a gestores de la cosa pública. Lejos está de ser la expresión legal de un Movimiento de Liberación Nacional. La Comunidad Organizada, base filosófica del peronismo, es ignorada o insultada en sus conceptos por las prácticas ruines de gobernantes que entregan los recursos de sus provincias al imperialismo transnacional. Esos no son peronistas. 

Deberían ser expulsados del partido quienes coquetean con el poder económico en perjuicio de sus pueblos y en beneficio de sus bolsillos. Aunque lo disimulen como los bolsillos de la política. Peronistas que no entienden la cuestión ambiental ni que el Papa Francisco se los explique en persona. No han leído la última encíclica Laudato Sí, ni conocen los discursos del sumo Pontífice en contra de la contaminación minera y los agronegocios.

 Ese partido ya no tiene nada que ver con el peronismo. Ha quedado desactualizado, convertido en una convicción pragmática, reduciendo la doctrina espiritual del Justicialismo a un toma y daca de oportunistas y traidores.

El problema de los argentinos es un problema político y no se resuelve con partidos ni frentes sino con una verdadera, genuina y ruidosa participación popular.

Sobran personerías. Falta PUEBLO

Primero hay que ir a donde está el agua. Después se piensa en el recipiente.




El río se ríe de los que pasean a su lado con grandes baldes vacíos.





Pájaro