sábado, 11 de julio de 2015

UNA POLÍTICA PARA LA ESPECIE: Francisco habla a la militancia

Todo el que ha leído hasta el final este discurso y tiene algo de amor en el pecho creo que se movilizarán profundos sentimientos y emociones. Con claridad, valentía y coraje el Papa Francisco se ha animado a decir lo que el poder económico y muchas veces el poder político también ocultan. Se hace clara la necesidad de un cambio de paradigma, no ya de sistema ni mucho menos de modelo. El paradigma materialista del dios dinero esta clavado como una aguja de oro en nuestros corazones. El amor por todo lo vivo, el cuidado de la vida renace como superación. Ya no se trata de la lucha entre dos sistemas. Se trata mas bien por tomar la verdadera dimensión del valor sagrado de todo lo que vive, el paradigma de la vida. 


Se hace urgente UNA POLÍTICA PARA LA ESPECIE


Una revolución cultural se ha puesto en marcha...


pájaro

SANTA CRUZ, 09 Jul. 15 / 07:31 pm (ACI).- El Papa Francisco pronunció un extenso discurso en el encuentro con los movimientos populares reunidos en esta ciudad boliviana. A continuación el texto completo del mismo (las cursivas indican las palabras que improvisó el Santo Padre):
Hermanos, hermanas. Buenas tardes a todos.
Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias Señor Presidente Evo Morales por acompañar tan decididamente este Encuentro.
Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. ¡Me alegra tanto! Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.
Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: “Las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.
Primero de todo.
1. Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:
- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?
- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?
Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.
Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de esas exclusiones, ¿podemos reconocerlo? Porque no se trata de cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que estas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que este sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?
Si esto así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.
Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia.
Quisiera hoy reflexionar con Ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en el otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos.
Sé que Ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los Pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.
El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que hace, ya desde hace mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema.
Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.
No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.
¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas?
Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo?  (trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!
2. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: «proceso de cambio». El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir.
Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por «vivir bien». Dignamente, en ese sentido.
Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos «rostros y esos nombres» se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos… Todos nos conmovemos, porque «hemos visto y oído», no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.
Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas ya desde Buenos Aires y yo se los agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata.
Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a «las tres T»: tierra, techo y trabajo.
Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias porque las hay, las tenemos y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas, necesitamos instaurar esta cultura del encuentro porque ni los conceptos ni las ideas se aman; se aman las personas.  
La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.
Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes; pero, a la vez, con una perspectiva más amplia, protegiendo la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no sólo aborda la realidad sectorial que cada uno de ustedes representa y a la que felizmente está arraigado, sino que también buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión.
Los felicito por eso. Es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los Pueblos y sus organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Ustedes son sembradores del cambio. Que Dios les dé coraje, alegría, perseverancia y pasión para seguir sembrando. Tengan la certeza que tarde o temprano vamos de ver los frutos.
A los dirigentes les pido: sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar.
La Iglesia no puede ni debe ser ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio. Muchos sacerdotes y agentes pastorales cumplen una enorme tarea acompañando y promoviendo a los excluidos en todo el mundo, junto a cooperativas, impulsando emprendimientos, construyendo viviendas, trabajando abnegadamente en los campos de la salud, el deporte y la educación. Estoy convencido que la colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.
Y tengamos siempre presente en el corazón a la Virgen María, una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio, una madre sin techo que supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pañales y una montaña de ternura. María es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Yo rezo a la virgen tan venerada por el pueblo boliviano para que permita que este Encuentro nuestro sea fermento de cambio. El cura habla largo parece ¿no? Nooo (responden todos).
3. Por último quisiera que pensemos juntos algunas tareas importantes para este momento histórico, porque queremos un cambio positivo para el bien de todos nuestros hermanos y hermanas, eso lo sabemos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales, eso también lo sabemos. Pero no es tan fácil definir el contenido del cambio, podría decirse, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos, no es fácil de definir.
En ese sentido, no esperen de este Papa una receta. Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en el corazón.
Quisiera, sin embargo, proponer tres grandes tareas que requieren el decisivo aporte del conjunto de los movimientos populares:
3.1. La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra.
La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común. Eso implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Su objeto no es únicamente asegurar la comida o un “decoroso sustento”. Ni siquiera, aunque ya sería un gran paso, garantizar el acceso a «las tres T» por las que ustedes luchan. Una economía verdaderamente comunitaria, podría decir, una economía de inspiración cristiana, debe garantizar a los pueblos dignidad «prosperidad sin exceptuar bien alguno» (1)   Esta última frase la dijo el Papa Juan XXIII hace 50 años. Jesús dice en el evangelio que aquel que le dé espontáneamente un vaso de agua cuando tiene sed será acogido en el reino de los cielos.  Esto implica «las tres T» pero también acceso a la educación, la salud, la innovación, las manifestaciones artísticas y culturales, la comunicación, el deporte y la recreación.
Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: «vivir bien». Que no es lo mismo que ver pasar la vida.
Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de «todos los hombres y de todo el hombre». (2)
El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan la Madre Tierra en aras de la «productividad», sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús. Contra la Buena Noticia que trajo Jesús.
La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece.
El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras,coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.
Y en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial.
He conocido de cerca distintas experiencias donde los trabajadores unidos en cooperativas y otras formas de organización comunitaria lograron crear trabajo donde sólo había sobras de la economía idolátrica y vi que algunos están aquí. Las empresas recuperadas, las ferias francas y las cooperativas de cartoneros son ejemplos de esa economía popular que surge de la exclusión y, de a poquito, con esfuerzo y paciencia, adopta formas solidarias que la dignifican. ¡Y qué distinto es eso a que los descartados por el mercado formal sean explotados como esclavos!
Los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria.
Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de «las tres T» se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa.
3.2. La segunda tarea, eran 3, es unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia.
Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados.
Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia porque «la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en los derechos de los pueblos particularmente el derecho a la independencia» (3)
Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.
En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la «Patria Grande». Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.
A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversa fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.
Los obispos latinoamericanos lo denunciamos  con total claridad en el documento de Aparecida cuando afirman que «las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones». Hasta aquí la cita. (4) En otras ocasiones, bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo –graves males de nuestros tiempos que requieren una acción internacional coordinada– vemos que se impone a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeora las cosas.
Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico. Como dicen los Obispos de África, muchas veces se pretende convertir a los países pobres en «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco». (5)
Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común.
Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque al poner la periferia en función del centro les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso hermanos es inequidad y la inequidad genera violencia que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.
Digamos NO entonces a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos SÍ al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz.
Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que «cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia». Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM El Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo Él «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (6). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América.
Y junto a este pedido de perdón y para ser justos también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón y por eso pido perdón, pero allí también donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres de esos pueblos originarios. También les pido a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos Obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y en paz; No me quiero olvidar de las monjitas que anónimamente van a los barrios pobres llevando un mensaje de paz y dignidad, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio.
La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en Latinoamérica. Identidad que tanto aquí como en otros países algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. Hoy vemos con espanto cómo en Medio Oriente y otros lugares del mundo se persigue, se tortura, se asesina a muchos hermanos nuestros por su fe en Jesús. Eso también debemos denunciarlo: dentro de esta tercera guerra mundial en cuotas que estamos viviendo, hay una especie de -fuerzo la palabra- genocidio en marcha que debe cesar.
A los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano, déjenme transmitirle mi más hondo cariño y felicitarlos por buscar la conjunción de sus pueblos y culturas, eso que yo llamo poliedro, una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas la pluralidad que no atenta, sino que fortalece la unidad. Su búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos.
3. 3. Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra.
La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.
Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra. Sobre éste tema me he expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’ que creo que les será dada al finalizar. Tengo dos páginas y media en esta cita, pero (como resumen basta (verificar y falta)
4. Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.
Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la Madre Tierra. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, y una cosa importante la esperanza que no defrauda, gracias.
Y, por favor, les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no puede rezar, con todo respeto, les pido que me piense bien y me mande buena onda.
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(1) Juan XXIII, Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 (1961), 402.
(2) Pablo VI, Carta enc. Popolorum progressio, n. 14.
(3) Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157.
(4) V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), Documento Conclusivo, Aparecida, 66
(5) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 52: AAS 88 (1996), 32-33; Id., Cart enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 22: AAS 80 (1988), 539.
(6) Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11.

viernes, 13 de marzo de 2015

Podría haber una devaluación del dolar

¿Qué es lo que sostiene al dolar? Si EEUU no es ya la principal economía mundial, ¿Por qué su moneda es la mas importante? ¿Que pasará con el dolar si se agrava aun mas la crisis financiera internacional? Como toda timba, el efecto dominó comienza cuando uno deja de pagar.

La bravuconada contra Venezuela les puede salir mal. Las principales economías del mundo se alejan del dolar y empiezan a realizar sus intercambios en otras monedas. China y Rusia ya no comercian en dolares. Europa esta hundida en una profunda crisis y las alternativas políticas emergentes proponen no pagar esas deudas fraudulentas. China, Rusia y Europa en menor medida podrían salir del dolar y la provocación a América Latina podría acelerar los tiempos para el Banco del Sur, que saliendo de la esfera de dominio del dolar dejaría a la moneda estadounidense prácticamente aislada de la economía mundial

Sin hacer un gran esfuerzo de memoria podemos recordar que no hace tanto tiempo el Euro estaba
palmo a palmo sobre la cotización del dólar. Pero con gran habilidad los EEUU lograron pasarle la crisis de las subprime a los europeos cual mancha de aceite que se derramó en el océano atlántico y avanzó desde la costa este de Norteamérica hacia el viejo continente. Esa mancha se difuminó por toda Europa pero encontró un límite de contención: la península de Crimea.

Cuando EEUU y sus aliados europeos derrocan al presidente de Ucrania despertaron a un actor que parecía dormido en la escena internacional: Rusia. Hasta ahí llegó la mancha de la crisis financiera exportada por los norteamericanos a los europeos. Los rusos no iban a permitir que les toquen el culo. Rusia como actor político empieza a intervenir de forma evidente en la geopolítica mundial y se suman a China, el nuevo gran actor económico.

China y Rusia son hoy el principal bloque político-militar de la orbe y están avanzando hacia cada vez mas profundos acuerdos económicos como la realización de sus intercambios por fuera del dólar.

A su vez, en Europa gobiernos de nuevo signo propugnan por no pagar una deuda fraudulenta e incobrable. El ejemplo de Syriza irradia a la España de Podemos y se hace evidente un cambio político en el viejo continente, cambio que dará como resultado que estos gobiernos prioricen a sus pueblos y el flujo de dólares esperados por el pago de deuda no se materializará como los norteamericanos esperaban.

EEUU y sus manotazos de ahogado no hacen mas que evidenciar una eminente caída del valor del dólar. La indigna reprimenda que recibió el presidente Obama por parte de su par Israelí, Benjamín Netanyahu, no fue mas que una afrenta a los republicanos para que vuelvan a ocupar el poder en la Casa Blanca.

Los republicanos son los representantes políticos de un poderoso sector económico vinculado a la producción militar, los Señores de la Guerra. Desde que alguien se hizo millonario en la guerra de secesión adaptando 10.000 desmotadoras de algodón en bayonetas, la guerra siempre ha sido un muy buen negocio en los EEUU.

Pero toda fabricación, también la de armamentos, no se puede realizar sin insumos sin materias primas, sin Recursos Naturales. De ahí que a los pocos días de la visita del primer ministro israelí el gobierno de Obama declarase como agresora a la hermana República Bolivariana de Venezuela. El fulbito para la tribuna republicana es mostrarse capaz de activar la guerra, sea donde sea.

Sin el petróleo que mueve portaaviones, cazas y tanques, sin el acero para las armas, sin
determinados minerales especiales para la fabricación de armas complejas y satelitales, sin el Litio para las baterías de un complejo militar y tecnológico cada vez mas dependiente de la información. Sin materias primas la fabricación militar es imposible. ¿Dónde están los minerales necesarios para las fabricaciones militares de EEUU?

Latinoamérica evidencia una nueva forma del complejo militar industrial: el extractivismo realizado con la llamada "tecnología de punta". Esas grandes y complejas tecnologías utilizadas hoy para la extracción de RRNN son producto de esas mismas industrias militares, esas gigantescas maquinarias para la extracción de Recursos Naturales son también fabricaciones militares. Es su utilización la que define a nivel internacional su precio. Es decir: el precio de las materias primas esta dado por el costo de utilización de la tecnología de punta para su extracción y esa tecnología de punta es norteamericana. Por lo tanto los norteamericanos pueden definir el precio de las materias primas como sucede con el fracking y el costo del fracking define el valor del petróleo. Como también sucede con las patentes biotecnológicas y el valor de los granos. La tecnología utilizada para la extracción es la que encarece o abarata el valor de la materia prima. Y la baja en los precios de las materias primas es lo que hace subir al dolar.

Si América Latina no logra defender sus Recursos Naturales de al apropiación por parte de transnacionales de origen norteamericano o canadiense se dará la paradójica situación de ser invadidos con armas fabricadas con nuestros propios minerales. Seremos proveedores de los insumos de nuestra propia muerte.

Pero si el bloque regional se consolida en una densa y concreta integración que materialice el ya viejo proyecto del Banco del Sur, este podrá definir una moneda propia y el bloque de esta manera podrá realizar transacciones con China y Rusia por fuera del dólar.

De esta manera sucede que o sostenemos el dólar nosotros los latinoamericanos, siendo victimas de una guerra financiada por nosotros mismos, o enterramos al dolar recuperando nuestra Soberanía Latinoamericana.

El valor de la moneda de la muerte esta en nuestras manos.





miércoles, 25 de febrero de 2015

Prohibido ver la luna desde el Parque Lezama

El gobierno de Mauricio Macri intenta con su política de rejas en los parques excluir del uso de los mismos a los sectores que sufren la ausencia de política de vivienda por parte del Gobierno de la Ciudad. La ausencia evidente de políticas sociales y de vivienda del gobierno de Mauricio Macri provoca la insistencia del Jefe de Gobierno con la privatización del espacio publico.

¿No será que no hay políticas de asistencia social para los sectores vulnerables que viven en la ciudad de Buenos Aires?

Así como la UCEP sacaba a los golpes a los pobres que afean la ciudad durmiendo en las veredas, las rejas impiden que los sectores populares puedan disfrutar de los espacios públicos con la excusa de que es por la inseguridad.







Detrás del proyecto de enrejado del Parque Lezama subsiste la idea de valorización inmobiliaria del Distrito Sur de la Ciudad de
Buenos Aires. Esta valorización no admite la presencia de personas humildes disfrutando del espacio publico. Para encarecer la zona histórica de San Telmo, Barracas y la Boca, primero hay que lograr la migración de sus históricos vecinos.  Un proyecto de despoblamiento a través del deterioro de la infraestructura habitacional para luego hacer un gran negocio inmobiliario.
Por eso las rejas, para que no entren los feos, sucios y malos y se dediquen a arruinar el paisaje impoluto del hormigon armado.

Sin respetar la opinión de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos (el Parque Lezama es un Monumento Histórico), el Gobierno de la Ciudad se dispone a la destrucción y desvalorización del parque. Hace ya unos largos nueve meses que la obra se desarrolla.

Los vecinos han sufrido un calor espeluznante sin poder tener acceso al parque, sin poder llevar a sus hijos a que se refresquen, sin poder disfrutar del espacio verde sin ningún tipo de restricciones. ¿Por qué la obra no se hizo por etapas como pedían los vecinos? ¿Por que no se los tiene en cuenta?

El Parque Lezama esta destrozado. Produce dolor en el pecho ver el maltrato que esta sufriendo, la impericia en la obra, el descuido por los monumentos, la falta de visión arqueológica en las excavaciones realizadas en el lugar. Un desastre. Solo hace falta acercarse y ver para cerciorarse de tanta desprolijidad. Ni lugar para las veredas han dejado.

Un fallo judicial del año 2004 obligaba al gobierno de la ciudad a obras de mantenimiento. El gobierno de Mauricio Macri dejó caer al parque en un notorio desmejoramiento.

La táctica ya es conocida de la época de las privatizaciones. Recuerde lo de ENTEL, que primero la empresa estatal era abandonada y vaciada para que una vez legitimado su mal funcionamiento la privatización llegaba casi por aclamación. Lo mismo ocurre con el Parque Lezama.

En el proyecto presentado se ve como se van a perder espacios verdes del antiguo diseño del Parque Lezama, creando islitas de pasto divididas por el cemento, material tan afín al jefe de gobierno. La idea es que deje de ser un parque donde las familias pasan sus tardes para convertirlo en un paseo, de hecho el nombre del proyecto es Paseo del Lezama. Un paseo donde el verde sea disminuido, donde no se promueva la interacción entre la gente, donde los niños no puedan jugar libremente. Un paseo para que no te puedas quedar disfrutando de la naturaleza.

¿Por que no poner cuidadores? Si ya hay cámaras por doquier.. ¿Por que enrejarlo? ¿Por que se le pidió a la Policía Federal que se retire del cuidado nocturno que bien hacia todas las noches? 




Mas de una vez me dieron ganas de manchar con pintura roja la espada de Pedro de Mendoza que esta ahí muy canchero paradito frente a una mujer indígena que implora piedad al cielo... pero algo me resultaba sospechoso.. ¿Acaso no le sacaron las rejas al perímetro del monumento a Pedro de Mendoza para justificar por vandalismo el enrejamiento del Parque Lezama?


Lo mas gracioso es que se mudará justo al frente del Parque Lezama el mismísimo Ministerio de Ambiente de la Ciudad. Que ridículo.... Ver como estando al frente del Parque Lezama, la única política publica que se le ocurre al ministro Santilli para cuidar un parque es poniendo una reja.











lunes, 23 de febrero de 2015

Ni Yanquis ni Maoístas: La Tercera Posición para América Latina

“El dilema que se nos presentaba era determinante y al parecer definitivo: o seguíamos bajo la sombra del individualismo occidental o avanzábamos por el nuevo camino colectivista. Pero ninguna de las dos soluciones había de llevarnos a la conquista de la felicidad que nuestro pueblo merecía. Por eso decidimos crear las nuevas bases de una tercera posición que nos permitiese ofrecer a nuestro pueblo otro camino que no lo condujese a la explotación y a la miseria”

Discurso de Juan Domingo Perón a la Asamblea Legislativa el 1° de mayo de 1952 donde expone la tesis de la “Tercera Posición”



Se reactualiza en estos tiempos la vieja discusión del imperialismo. Digo vieja porque nuevos parámetros del desarrollo del capital merecen ser considerados. Nuevos sujetos económicos de muchísimo poder son los que hoy organizan la economía mundial. Sin entender esto, sin apreciar en su justa dimensión el lugar que ocupa nuestro país en la actual asignación de roles a nivel mundial, poco se avanza en diseñar una salida adecuada y justa a los paradigmas que pugnan por encerrar en la decadencia al género humano.


Bienvenidos a “Colonia Próspera”

Fue hace unos días que mientras veía  678, me divertí con la típica ansiedad de Jorge Dorio que mientras piensa a toda velocidad suele interrumpir a los invitados. En este caso era Hernán Brienza, que analizaba la visita de la presidenta a China. Luego de ver el informe, ya de vuelta en estudios, Brienza empezó a hablar de lo beneficioso que había sido para nuestro país el ser colonia de Gran Bretaña, de lo bueno de vender vacas y granos. El conductor del programa, Dorio, casi sin querer creo yo, lo interrumpe con un “claro…  ser una colonia próspera” que casi hace atragantar a Brienza, que todavía no había llegado al meollo de su explicación que era algo así como un paralelo de nuestra vieja dependencia con Gran Bretaña y la nueva relación con China. Como que le cagó el chiste. Si esto fuera un chiste.


La paradoja

A veces las situaciones paradojales nos hacen pensar…
Imaginemos entonces la siguiente paradoja que puede servir para presentarla entre compañeros, amigos o simplemente en familia. Supongamos que está en nuestras manos (las suyas señor lector) la decisión más importante para el futuro de los argentinos. Le vienen a preguntar a Ud. y de su simple aprobación depende la ejecución de dicha propuesta. Sí acepta se realiza, así de sencillo, de un día para el otro.
El plan sería el siguiente: todos los argentinos cobrarían 5.000 dólares por mes, con la mejor obra social jamás imaginable, servicios públicos de calidad de la mejor, educación de calidad con los mejores estándares a nivel internacional, obras de infraestructura con rutas excelentes, autopistas y puentes, todo lo necesario para disfrutar de una vida con acceso a la mejor tecnología de punta; los últimos productos de la innovación tecnológica, la garantía de una vida con el mejor confort jamás imaginado, sin dejar a nadie afuera, con todos y todas incluido/as. La única condición para aceptar la aplicación inmediata de este plan es: TIENEN QUE DEJAR DE SER ARGENTINOS. Renunciar a sus símbolos, su bandera, su idioma,  sus tradiciones. ¿Agarra o no agarra? Para pensarlo…


De los Fondos Buitres al caso Nisman… las relaciones con China son un logro de la C.I.A.

Puede pasar que la C.I.A. ya no trabaje más para EEUU sino para quien mejor pague, en este caso Monsanto podría ser. No quiero entrar en la mediática comidilla cotidiana del caso Nisman que ya me remonta al jarrón de Coppola. Evalúo lo sucedido por sus resultados, el nuevo planteo de la República Argentina: la ruptura profunda con EEUU e Israel y el definitivo alineamiento geopolítico con China y Rusia ¿Se acuerdan de los Fondos Buitres?
Digamos que ya hace rato que está todo mal con los yanquis pero como sucede con una ex novia  los coqueteos se siguen y después suceden los típicos coletazos y se va y se viene hasta que la cosa revienta…. Casi siempre con la aparición de un nuevo amor… o una reconciliación… y así…
Veamos la novela entera sin olvidar que desde el 2008, mientras Cobos votaba “no positivo”, EEUU entraba en su más profunda crisis histórica:

-      16/06/2014: La Corte Suprema de EEUU apoya a Griesa y a los Buitres



-     23/02/2014: Golpe de EEUU y la CEE contra Ucrania



-      28/05/2014: Argentina es invitada al BRICS por Rusia



-      12/07/2014: Putin visita Latinoamérica



-      01/10/2014: Cristina: "Si me pasa algo, que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte"



-       15/11/2014: Caída del precio de la Soja para apretar a Brasil y a Argentina



-      27/11/2014: Es Denunciado por evasión el banco ingles HSBC ( The Hong-kong and Shanghai Banking Corporation )



-      4/12/2014: Caída del precio del petróleo para apretar a Rusia, Venezuela e Irán.



Sabemos ya que los Fondos Buitres son norteamericanos, consecuencia de la hegemonía del capital financiero y del problema de nuestra no tan nuestra Deuda Externa. Ese capitalismo financiero con preeminencia de un modo de acumulación especulativo está dando lugar a otro modo de acumulación más vinculado a la extracción de recursos naturales.

Las Deudas Externas en América Latina funcionaron como un mecanismo de dominación económica y sobretodo de sojuzgamiento político de los Estados Nación. Hasta acá todos conocemos esta historia. Hasta los griegos, inventores de la sociedad occidental, se están morfando los coletazos de su criatura.

Pero como estos tipos (CEO’S de las principales empresas transnacionales) juegan a la mancha con aviones, ya están reestructurando sus capitales, diversificando sus inversiones y los grandes grupos económicos ven que la timba financiera se está desmadrando. Ahora esas grandes burbujotas de dólares se pasean por el mundo para entrar en contacto con los Recursos Naturales de países periféricos y reventar ahí y ahí mismo hacer llover la guita. Guita que habrá que devolver. Veamos…


La Nueva Deuda Externa: la Inversión Extranjera Directa

Hay una nueva división internacional del trabajo, una nueva asignación de roles en el mundo. El sujeto de esta organización mundial es también nuevo, en el sentido de que no es una nación imperial la que organiza al mundo sino que son los grupos económicos transnacionales los que dividen y asignan los roles. Los estados se subordinan a las empresas y esto sucede en todo el mundo. Como un caballo de Troya las empresas transnacionales se radican en el país que recibe la inversión y después piden más y más divisas para mantener su nivel de actividad, importando lo que se le dé la gana, amenazando con los puestos de trabajo, las suspensiones y otros artilugios. Se convierten en un cáncer que chupa la sangre y el tiempo de los pueblos para luego terminar endeudándonos con la casa matriz, que termina siendo un banco.

China es la fábrica del mundo, los banqueros siguen siendo norteamericanos, europeos e israelíes, nosotros y los africanos aportamos los bienes naturales que nos tocaron en suerte. América Latina y África aportan recursos naturales al sistema mundial. El financiamiento del sistema lo ponen principalmente EEUU y aliados, en China se hacen las boludeces que todos consumimos y la OTAN vigila que todo ande sobre ruedas. Tal como si fueran servicios contratados a las naciones más poderosas del mundo por los conglomerados económicos. Los estados al servicio de las corporaciones transnacionales.

Pensar que todo este engranaje carece de sentido sin el humilde aporte de la Pachamama. Sin Recursos Naturales no hay capitalismo. Somos el insumo del sistema, su materia prima, su más básica y natural energía.

Pero ver en este rol de proveedores de materias primas una ventaja sería como si un trabajador portuario reconociese en sus músculos la ventaja de poder soportar más carga y no que su fuerza es la posibilidad de hacer su propia casa. El tema sigue siendo el mismo de hace dos siglos ¿Para quién trabajamos los argentinos?
Entonces ¿Están mal las inversiones? ¿Son malas per sé?


Desarrollados desde dentro o arrollados desde afuera

Arrollar y Des-arrollar ¿Qué es lo que se desarrolla cuando hablamos de desarrollo? ¿Algo que está dentro de nosotros y tiene que surgir y desarrollarse como un fruto que llevamos dentro? ¿O tenemos que desarrollar algo que necesitan de afuera? ¿Nos desarrollamos o nos desarrollan? ¿Cómo es?

Las características engendradas en nosotros por un desarrollo que se nos pide desde afuera no son nuestras potencialidades. Son fuerzas y potencias que residen en nosotros pero que son aprovechadas por un plan ajeno. Convertirnos en lo que otros necesitan de nosotros y no ser nosotros mismos no es desarrollarse. En realidad el desarrollo exógeno impide la realización de lo propio como nuestra cultura e identidad únicas en el mundo. El desarrollo es copia y el que copia no es.

Las inversiones nos ayudan si tenemos muy en claro entre todos los latinoamericanos
cuáles son nuestros objetivos materiales y espirituales. En el nivel espiritual sacrificar nuestra identidad y nuestra cultura en el altar de una supuesta tecnificación suponen una desvalorización de nuestros principios espirituales, significa una subordinación de nuestro ser latinoamericano, esto es un profundo sentimiento de inferioridad.

¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestras identidades tradicionales para ser modernos y tecnológicos? ¿No es este el verdadero objetivo de la tan criticada  globalización? ¿No es este el triunfo final de materialismo consumista y cosificante?

¿Dónde quedará el sabor a madera, el particular canto de un pájaro, la gauchada y el cuero de nuestros valores,  la sencilla humildad de nuestra identidad frente a la fuerza avasallante, homogeneizadora y prepotente del cemento?

Pero hasta en el nivel más bajo de lo material las inversiones pueden ser un mal negocio si no se tiene en cuenta lo propio. ¿Cuáles son las condiciones que pone la Argentina para que se radiquen inversiones extranjeras en su territorio? ¿Alguien las sabe? ¿Qué medidas se les exigen a los inversores? ¿En cuántos años se pueden llevar la inversión y las ganancias? ¿Se pueden llevar todo de un saque o hay porcentajes que nos convengan a nosotros? El trabajo que ofrecen realizar en nuestro país ¿Solo requiere mano de obra argentina para tareas de baja tecnificación? ¿Podemos hacer Fabricaciones Bajo Licencia para poder aprender nosotros del proceso productivo? ¿Se plantea en el Código Nacional de Inversiones que seamos nosotros también capaces de producir en forma 100% Argentina lo que otros vienen a producir acá? ¿En cuanto tiempo vamos a poder hacer nuestros propios trenes? ¿Podemos soñar con una Empresa Ferroviaria Latinoamericana? ¿Existe alguna restricción para los inversores o pueden hacer lo que quieren con el medio ambiente de los argentinos?

Si alguien sabe que me cuente.


Argenchina: La cultura milenaria o la cultura cosificante del capitalismo chino.

Cuando compro en el supermercado chino al llegar al mostrador siempre me llama la atención la música que escuchan. Música china supongo contento inocentemente, pero al acercarme parece más bien la típica música norteamericana de los 80, así bien tecno y romanticona[1]. Pero cantada en chino.
Teniendo un acervo cultural tan fino y sutil como milenario… ¿Cómo es que terminan escuchando esa bosta? ¿Qué tan profundo han calado las sugestiones del hedonismo norteamericano en la cultura china? Nosotros con el reggaetón mejor ni hablar…

Entonces, el provecho que debemos sacar de nuestras relaciones internacionales debe estar subordinado a una cultura, porque es la cultura la que nos brinda los símbolos para saber quiénes somos, en la cultura respiramos el aire que le da sentido a nuestra existencia. Si el eje no está puesto en el desarrollo de lo cultural, de nuestra propia identidad, corremos el riesgo de convertirnos en un país delivery que todo lo compra hecho. ¿Compraremos hecho el amor también? ¿Alguien quiere recibir inversiones de afuera para eso?

No se trata de cambiar de collar, sino de dejar de ser perro, es decir dejar de tener dueño. La única posibilidad de realización de los argentinos está en América Latina que es su verdadero proyecto cultural inconcluso. Tendremos que abandonar nuestra provinciana identidad de argentinos para sumarnos a la construcción de la gloriosa Nación Latinoamericana. Es ese nuestro verdadero destino: ser latinoamericanos. No he visto todavía una cumbre UNASUR o CELAC con China. ¿Por qué? ¿No es más provechoso para nuestros pueblos que vayamos a negociar en bloque con todo ese empresariado ambicioso? ¿No será desventajoso a largo o mediano plazo que negociemos por separado Brasil y Argentina? ¿No le conviene a Monsanto que China nos asegure la demanda de soja y que se apruebe la Ley de Semillas para tener el monopolio del cultivo? ¿No es nuestra latinoamericana división una debilidad que puede ser aprovechada por los chinos? ¿Podemos tener Empresas Latinoamericanas que industrialicen nuestros recursos? ¿Será que derrochamos canapés en las cumbres pero no logramos ponernos de acuerdo en QUE VA A HACER LA UNASUR CON CHINA?



La Tercera Posición y el TAO


TAO, filosofía ancestral china que propone seguir el camino del medio. Necesitamos transitar el camino del medio entre los dos imperialismos. La tercera posición Justicialista (hay que leerla eh…) logró caracterizar al mundo capitalista y al comunista como dos caras de una misma moneda: el materialismo. El consumismo norteamericano que convierte al ser humano en un autómata indigno y el productivismo soviético (hoy chino) que hace de la persona humana una maquinaria productiva. Ambos olvidan la dimensión espiritual del hombre, su cultura. Esa dimensión espiritual está dada en América Latina por nuestras ceremonias ancestrales, el espíritu de la tierra, la espiritualidad telúrica de la Pachamama como eje vertical de lo sagrado. Pero también en estas tierras el mensaje de amor al prójimo del humanismo cristianismo caló hondo, dándonos el eje horizontal de lo sagrado, el amor al otro, al prójimo, al próximo, a la comunidad.
El capitalismo es inviable en nuestra cultura por anti-natural y anti-humano y ese es el tema en cuestión. No se puede ser anti-imperialista y capitalista al mismo tiempo.
América Latina es la oportunidad del ser humano y de la vida. No solamente como territorio sino también como idea. Desde nosotros debe resurgir la idea de amor por la vida que ponga la semilla de un nuevo paradigma: el Universalismo Ecológico. Desde esta tierra fértil crecerá esta idea si la regamos y será la fuerza vegetal de su crecimiento la que desmoronará las columnas de la globalización occidental y materialista. Seremos capaces de hacer esto o los brotes de soja crecerán de entre las ruinas...





[1] La derrota de Malvinas corona la enajenación cultural pergeñada por la dictadura. Lo que se conoce como “música ochentosa”, de cientos de grupos de origen norteamericano y que se puso muy de moda en nuestro país, no es mas que el símbolo de la dominación lograda por la cultura angloamericana sobre nuestro pueblo que dejaba la sangre luchando justamente contra Inglaterra y EEUU. Perdimos en Malvinas cantando en ingles.