viernes, 24 de junio de 2016

El corte Inglés

El sinceramiento británico tiene su propio estilo y humor típico, pleno de ironía y cinismo.
Ya no son europeos aunque nunca lo fueron. Han votado para dejarle en claro a la comunidad internacional que no son más que una isla norteamericana muy cerca de Europa. El ejemplo cunde en la UE. Hacen fila para dejar un proyecto de integración regional bancario. Se desmorona el modelito enseñado de unión continental en las casas de altos estudios. Las integraciones son dispositivos del alma de los pueblos. Si no es su cultura lo que comparten no pasan de un matrimonio por conveniencia. Nunca existió una Comunidad Europea. Solo llegaron a ser CEE, una Sociedad Financiero Comercial. Las integraciones pueden ser políticas, económicas o culturales. Se pueden regir por el susto, el amor o la conveniencia. Un aprendizaje nos queda a los latinoamericanos de todo esto. Debemos priorizar nuestra integración cultural. Hoy la ONU reconoce la soberanía argentina sobre Malvinas y al mismo tiempo tenemos una Inglaterra aislada. La oportunidad histórica es crucial si se pone en acto un mínimo de ingenio político. Lastima nuestros gobernantes no juran con patriotismo y dejarán escurrir esta oportunidad. Otra Europa es posible porque otro mundo es necesario. Que este acto de sinceramiento cínico de los británicos sirva para aislar definitivamente de la faz de la tierra a los especuladores sin escrúpulos. Tendrán que deshacer su integración de cúpulas bancarias y comerciales basadas en los decadentes valores del materialismo y volver a conformar una unión productiva que incluya a los pueblos solidariamente, abriendo los brazos en franca hermandad humana a los que buscan refugio. Si no son los banqueros los que mandan hay lugar para todos. Nuestro paño es otro pero no tan distinto. Deberemos forjar un proyecto de unidad latinoamericana que aprenda de los errores de otras integraciones para así parir en nuestra tierra el paradigma que puja por nacer a un nuevo genero humano, solidario de si mismo y profundamente consustanciado con la magia de La Tierra.