martes, 26 de abril de 2022

Lo nacional es político

 Globalización vs Soberanía

Una agenda global para un gobierno empresarial

Uno puede ver este enfrentamiento entre EEUU y Rusia, entre aliados occidentales y aliados orientales, uno puede hacer todas las especulaciones geopolíticas y geoeconómicas que quiera pero… ¿Cuáles son las ideas matrices que se enfrentan?
¿Qué cosmovisiones entran en coalición? Toda esta gran disputa por los Recursos Naturales del mundo ¿a qué ideas o proyectos civilizatorios pretenden alimentar? ¿Qué culturas entran en guerra?

Después de las catástrofes de las guerras mundiales siempre hay una redefinición de las reglas del juego. Las reglas del juego las ponen los Organismos Internacionales. Es ahí donde se definen los arbitrajes y se construyen las “instituciones internacionales” como la ONU, el FMI o la OMS, todas surgidas de la última guerra mundial. El andamiaje de la burocracia internacional suele ser el resultado de la guerra mundial. Después de una guerra mundial (o de una pandemia) hay que prestar atención con lo que pasa en esos organismos. Ver la redefinición del tablero. 


El globalismo es cool y el nacionalismo es barbarie  

El Foro Económico Mundial es la ONU

Las empresas transnacionales han logrado vencer a las entidades supranacionales.
En la lucha entre lo supranacional y lo transnacional ganó lo trans. Las empresas han suplantado a las viejas instituciones internacionales de la post guerra en su definición y control del mundo. ¿Cómo nos puede parecer inocente que la Agenda 2030 que propone la ONU está “auspiciada” por el Foro de Davos que reúne a las empresas más poderosas del mundo?

¿Son naciones las que reúnen la ONU? ¿O son Mega-empresas? 

¿Qué lugar hay para la idea de nación? ¿Qué es una nación para el Foro de Davos, para Nestlé o para Blackrock? 

La globalización, en un principio, ha contado con la avenencia de los Estados, pero ahora estarían dejando de ser Estados Nacionales para pasar a ser Estados simplemente, es decir, entidades sin identidad nacional, estructuras burocráticas delegadas desde arriba por el poder transnacional . 

Los Estados dejarían de representar a una nación, a un pueblo, a una cultura, a una tradición, para subordinarse a los mandatos de las organizaciones internacionales ya manejadas en su seno por empresas y no por el conjunto de las naciones-estado. 

La ONU es un club de empresarios, los presidentes sirven el café. 

Más que Organización de Naciones Unidas sería Organización de Empresas Unidas y los presidentes simples delegados para mantener a las poblaciones (ya no pueblos) lo más calmas y obedientes.  


Nadie vio el Viaje de Chihiro

El anhelo de la vida occidental. Consumir como cerdos. 

En los primeros minutos de la película de Mijazaki quedan retratadas las principales cosmovisiones de la humanidad.
Los padres de Chihiro, típicos burgueses consumistas, entran a un mercado chino agitando sus tarjetas de crédito a los gritos. Hay un banquete delicioso servido pero nadie los atiende. Desesperados por consumir empiezan a los mordiscones con todo lo que se encuentran. La voraz comilona deja a la niña detrás, avergonzada, pidiendo a sus padres que es mejor irse. La ignoran masticando sin parar hasta que terminan convertidos en dos enormes y asquerosos cerdos. ¿Será una metáfora del consumismo?


Insectos

La araña Stalinista y 'el hechizo del trabajo' 


Abandonada y angustiada por la gula voraz de sus padres, Chihiro, una niña de unos 10 años, se pierde en los sótanos de un templo que es El Sauna de los dioses. En la sala de maquinas a la niña asustada y perdida la espera una araña gigante de hábiles tentáculos, a la que la niña debe pedir trabajo. En el rostro del arácnido se ve representado un bigote gigante y unos lentes redondos al mejor estilo Stalin. Con cada una de sus patas mueve las manecillas de una imparable maquina de vapor. Miles de obreros, simbolizados como carboncitos con patas, al verla ayudar a uno le solicitan la “ayuda social” a Chihiro y la rodean desesperados para que ayuden a todos. El Stalin arácnido se enfurece, y sin dejar redondo de girar las manecillas de la maquina, la mira fija con sus lentes y le grita: “no los ayudes que vas a romper el hechizo”. ¿Será el hechizo del trabajo? ¿Una metáfora del productivismo comunista? 


El río

Chihiro quiere salvar al Dios 'hediondo' del río


Luego llega desde lejos el dios apestoso, todos se tapan la nariz. Lo llaman el dios hediondo, aparece de repente en la película toda una definición de Rodolfo Kusch. 

Chihiro, la niña encargada de bañarlo, en la más absoluta soledad ya que nadie soporta el olor, le arranca de sus entrañas una bicicleta oxidada, de la que tirando y tirando sale toda la mugre de basura y electrodomésticos depositados en su lecho. El dios apestoso y hediondo, una vez sano y limpio, vuela. Es un río, el dios hediondo resulta ser un caudaloso y brillante río, que al ser sanado se convierte en el dios anciano de la tradición china, un dragón. 




¿Será el río contaminado una metáfora del pueblo?

Tres escenas en los primeros minutos de la película y se puede entender con claridad la Tercera Posición. El consumismo de los cerdos occidentales, el productivismo insectificante de la economía comunista, y el pueblo: el río contaminado, que ante la solidaridad desinteresada de una niña inocente cobra vida convirtiéndose en el dragón, símbolo de la tradición de la nación china. 

¿Qué es lo que es define en esta guerra?


La cancelación de la identidad nacional

La globalización inventó su propia izquierda, la izquierda cultural, o simbólica, una izquierda barata, nada de lo que reclama implica tocar grandes intereses. Son posturas individuales e identitarias frente a problemas globales, humanitarios. Se evita apreciar el problema raíz de la ausencia de soberanía como causa de las problemáticas sociales. 


Una supuesta idea del bien

Políticamente correctos miles de jóvenes persiguen las modas de ser buenos hablando con la e y manteniendo impoluto el peinado. La contradicción se da entre un moralismo global o un nacionalismo popular, pero el nacionalismo está prohibido. ¿Quién quiere ser patriota hoy?

Se puede ser marxista, feminista, liberal, anarquista, capitalista, comunista… pero lo que no se puede ser es nacionalista. 

Lo moral es global, lo global es moral, y lo nacional es bárbaro, malo, prepotente y antiguo.   

Mientras que la realidad es que cada una de las injusticas que sufre un individuo devienen de la ausencia de soberanía del país en el que reside. 


Victimas

Las injusticias sociales son consecuencia de las injusticias nacionales, ya que hay países victimas de las injusticias de otros paises, pero la victimización solo opera en el terreno individual, no queda bien una nación victimizada.  Solo cuando su victimización sirve a los intereses globales, como es el caso de Ucrania. Cuando la nación bombardeada no responde a la estética de la globalización occidental se naturaliza como efectos no deseados de la expansión del mundo libre. 


Micro injusticias simbólicas

Ese mudo libre está lleno de justicias simbólicas, formas de vida legítimas, culturas aprobadas dentro del paradigma moderno. Lo tradicional es bárbaro porque no permite la libertad individual, incluso cuando esa libertad individual sea elegir vivir su tradición. El verdadero enemigo de la modernidad es la tradición, porque tradición es comunidad. El individualismo políticamente correcto y sin tradición es la propuesta cultural de la globalización.  


Un reclamo sin destinatario

Las injusticias nacionales son invisibilidades por las injusticias individuales, micro injusticias que reclaman su solución no ya al Estado, sino a la sociedad en general, un reclamo sin destinatario claro. El lugar de la demanda deja de estar en el Estado, es un lugar vacio. Se pide un cambio de actitud, una deconstrucción. Se reclama a entidades extrajeras o empresariales para que intervengan por los derechos concluidos. 


Empresariado de bienestar

Grobo, el rey de la soja. Un empresario solidario y sojizante que degrada la salud del los argentinos pero reparte algunas hectáreas de onda 


Las ONG o las empresas intervienen en lo social ante la impotencia del Estado, cuando su impotencia deviene de esas mismas empresas. Esa red compleja de empresas y ONG hoy abarca toda la superficie global y está buscando eliminar a los Estados en la organización y planificación territorial. Es el control absoluto de la humanidad por parte del empresariado. Es pedirle a una empresa minera que reparta bidones de agua, es pedirle a los Grobo que repartan tierras.

 El Estado queda anulado, no sirve ni para ayudar. Se construye así una disociación entre Estado y Nación. Siendo el Estado solo un administrador de bienes y no la encarnación jurídica de una nación, solo se le reclama que administre bien, y si no lo hace su busca la solución en el empresariado. Es la forma liberal de entender al Estado. 

Al quedar desdibujada la cuestión nacional, el Estado ya no debe solucionar la situación de dependencia colonial sino solo mitigar sus efectos. Y ya ni eso, las mismas empresas que participan del saqueo colonial pueden mitigar los efectos de forma más eficiente. El Estado no participa ni en la descolonización, ni en la soberanía territorial, ni en la protección social. Falta que se concrete la privatización de las fuerzas de seguridad, (proceso que va en ese camino con el aumento de la seguridad privada, y el entrenamiento privado de las fuerzas federales) y el Estado ya no será ni siquiera el monopolio legítimo de la fuerza, es decir, en los hechos no habrá mas Estado.


Se politiza todo para no politizar nada

En definitiva, todas las nuevas modas de participación social o rebeldías modernas anulan la cuestión de la soberanía. Hay una politización del individuo, un individuo super- ideologizado pero desatento a las cuestiones centrales de su comunidad nacional. La híper información lo hace ser partícipe de todas las problemáticas que atañen al mundo, quiere ser justo con los animales, con los pobres, con las mujeres, con las diversidades sexuales, con los originarios, con los jubilados, pero no puede ver que la raíz de las injusticias es la ausencia de un Estado Soberano. De esta manera la militancia pierde una mirada estratégica. Apunta al Estado solo como administrador social deficiente, como bolsa de derechos, mientras que el Estado lo que debe garantizar es el derecho básico y primordial a tener una nación.


Estado proveedor de derechos sin pertenencia nacional

Se reclama como en una feria de derechos, sin las mas mínima predisposición a las obligaciones, porque cualquier obligación debería basarse en un sentimiento de pertenencia nacional. 

La pertenencia a un colectivo nacional es mal vista, lo que está de moda es la pertenencia a colectivos que luchan por las injusticias. Entonces se participa desde la superficie del problema para nunca resolver pero siempre quedar en un lugar políticamente correcto. Se estetiza la participación al mismo tiempo que se la esteriliza. 

Si no es el Estado Nacional al que se le reclaman los derechos ¿a quién? ¿A la comunidad internacional, a la ONU, a los empresarios solidarios?  Y si no se lucha para que el Estado tenga todos sus recursos en su poder, si no se lucha por un Estado Soberano ¿cómo podemos pedirle cada vez más y más derechos?


Sin Estado no hay derechos, sin nación no hay Estado

Argentina está a punto de perder la Patagonia al sur del Paralelo 42 por las propiedades de Joe Lewis


El origen de los derechos es un Estado soberano que tiene en su poder los recursos del territorio, para administrar esos recursos en beneficio del pueblo.  Es por eso que no se trata de repetir como loros las tres banderas del Justicialismo, sino que hay que ver la relación entre ellas:

Sin Soberanía Política no hay Independencia Económica, porque si no podes decidir sobre tu territorio y sus recursos menos vas a poder decidir sobre tu economía. 

Y sin Independencia Económica no hay Justicia Social, porque las cuentas no las maneja el pueblo sino que hay que pedir permiso al FMI. 

El silogismo permite la siguiente conclusión: sin Soberanía Política no hay Justicia Social.

A lo que estamos aconteciendo hoy es a una moda militante del reclamo de justicia social sin soberanía política, como si fuera posible la justicia social en una nación dependiente y colonizada, sometida al constante saqueo de sus recursos. 

“Lo personal es político” es el resultado del individualismo político, la sobre-ideologización del individuo que lucha mas por su identidad egótica que por su tierra. 

Lo nacional sí es político porque lo nacional es comunidad y es la comunidad la que debe empoderarse y la principal comunidad es la comunidad nacional, aquella que ha fundado al Estado al que desde las más variadas militancias se le reclaman interminables derechos. 

La politización de la identidad individual, es una politización vacía, porque no tiene la potencia de la comunidad y todo lo que no politiza a la comunidad nacional es parte de la despolitización.

La desmalvinizacion es el eje, la columna vertebral de la despolitización del pueblo argentino y no se logra solo con ocultar la gesta heroica del pueblo por su territorio. Muchas veces alcanza con marearnos constantemente con reclamos ínfimos y variados para despistarnos de lo central. 

Hay que querer vencer y para eso necesitamos causas que no dividan.

Lo nacional es político y si alguien se ofende no es personal. 


Lic. Gustavo Koenig

Sociólogo UBA

Maestrando en Defensa Nacional UNDEF





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